De un docente intermedio al ego superior de un evaluador: la complejidad de evaluar sin etiquetar
Lectura rápida: Ideas centrales del artículo
- El Magisterio de 1995: Una trayectoria de treinta años que comenzó en las afueras de Belo Horizonte y nos enseña que, en educación, somos eternos aprendices.
- Proceso versus criterio: La evaluación debe verse como un camino de diagnóstico y apoyo, y no como una imposición fría y autoritaria de criterios de exclusión.
- Criticar el tecnicismo: Históricamente, la educación ha priorizado las demandas del mercado sobre la alegría de vivir y las conexiones sociales significativas.
- El peligro del ego: El educador y psicopedagogo debe tener cuidado de no actuar con supremacía intelectual hacia el individuo evaluado.
En 1995, en la región metropolitana de Belo Horizonte —en un rincón que, en ese momento, parecía más rural que capitalino—, tomé una decisión que marcaría toda mi trayectoria profesional: decidí ingresar a la Magisterio de 1er Grado. Yo era sólo un joven fascinado por la posibilidad de enseñar, pero desde aquellos primeros años, una inquietud silenciosa me perseguía: ¿Qué hacemos cuando evaluamos a alguien?
Han pasado treinta años. Seguí caminos académicos, trabajé en la clínica, en la docencia y en la coordinación. Sin embargo, hoy, ante la inmensidad conceptual de la Educación, me siento humildemente el mismo aprendiz que fui en 1995. La diferencia es que, hoy, entiendo que la madurez pedagógica que hemos alcanzado en los últimos años nos ha traído algo esencial: el respeto por la subjetividad de quienes aprenden.
El peso de la palabra "criterio" y la ilusión de la prueba
Evaluar, en esencia, debería ser un acto de aceptación. La palabra clave aquí es proceso. Sin embargo, cuando intentamos traducir este proceso en "criterios", sucede algo extraño. la palabra criterio a menudo conlleva un tono autoritario, casi represivo. ¿Quién fija los criterios? ¿Bajo qué nivel de satisfacción decidimos que un ser humano ha demostrado que ha aprendido?
Y la pregunta más fundamental: ¿Realmente necesita demostrarlo?
La historia reciente de la educación brasileña también estuvo marcada por tecnicismos. Este enfoque industrial se preocupaba excesivamente por preparar a los individuos para el mercado laboral, estandarizar comportamientos y clasificar mentes mediante calificaciones y exámenes de exclusión. En este molde fabril quedaba muy poco espacio para fomentar la alegría de vivir, el placer de interactuar socialmente y la expresión de los poderes individuales.
Esta crítica a la burocratización y a la frialdad de los criterios técnicos de productividad es profundamente discutida por Dermeval Saviani, creador de la Pedagogía Histórico-Crítica. Saviani sostiene que el tecnicismo deshumaniza el acto educativo al subordinar a profesores y estudiantes a objetivos instrumentales y burocráticos:
"En pedagogía técnica, el proceso define la acción, dejando al docente y al alumno la realización de tareas previamente planificadas. Es una organización racional de los medios, donde la eficiencia y la productividad se convierten en fines en sí mismos, vaciando la relación educativa de su dimensión política y humana."
—Dermeval Saviani
El gran filósofo de la educación. Cipriano Luckesi señala precisamente esta distorsión al diferenciar el acto de examinar del acto de evaluar:
"El examen es clasificatorio y excluyente; mira al pasado, juzga y etiqueta al estudiante entre los que son útiles y los que no son útiles para el mercado. La evaluación es diagnóstica e inclusiva; mira al presente para planificar el futuro, acogiendo al estudiante donde está y ayudándolo a dar el siguiente paso."
— Cipriano Luckesi
Cuando prevalece la estandarización, la experiencia de una persona se mide por su utilidad en el mercado y no por la satisfacción genuina y la alegría interna que siente al descubrir el mundo.
Escucha mediativa y respeto a la individualidad.
Cada alumno trae consigo un canal único de interpretación del mundo, lleno de sus intereses, traumas, experiencias y pasiones. Si ignoramos la importancia que tiene una materia para la vida concreta del estudiante, la evaluación se convierte en una tarea mecánica de memorización a corto plazo.
eso es lo que Jussara Hoffmann, defensor de Evaluación del mediador, lo llama un compromiso con el devenir del estudiante:
"Evaluar no es probar para asignar una nota que ponga fin al diálogo. Evaluar es establecer una relación de mediación, una escucha atenta que provoque en el estudiante la reflexión, respetando su tiempo de maduración y sus formas únicas de construir conocimientos."
—Jussara Hoffman
La evaluación mediadora nos invita a abandonar las respuestas ya hechas y centrarnos en los caminos que tomó el estudiante para llegar a una determinada conclusión.
El EGO y la supremacía del evaluador
Aquí radica el mayor peligro para nosotros, educadores, psicopedagogos y muchos otros profesionales dedicados al desarrollo humano. Cuando nos ponemos el manto de evaluadores, es extremadamente fácil caer en la trampa de la supremacía del EGO. El ego nos susurra que debido a que estamos en condiciones de aplicar la prueba o definir los criterios, somos intelectual o moralmente superiores a la persona que está siendo evaluada.
Éste es un autoengaño peligroso. El evaluador que se cree más inteligente o superior al evaluado ya ha perdido la capacidad de educar. La verdadera inteligencia pedagógica no está en señalar el error o clasificar el fracaso, sino en la sensibilidad de descubrir cómo funciona esa mente y en el respeto ético de ponerse como compañero de camino, y no como juez supremo.
Si algo me han enseñado estos treinta años de caminar es que la evaluación del aprendizaje sólo tiene sentido si sirve para ampliar vidas, y no para limitar destinos. Que miremos a nuestros alumnos con la curiosidad y el respeto que tuvo el joven maestro de 1995 al inicio de su andadura. Después de todo, en la escuela de la vida, todos somos eternos aprendices en el mismo salón de clases.
Sugerencias de lectura y referencias
- SAVIANI, Dermeval. Escuela y democracia: teorías de la educación, curvatura del palo, once tesis sobre educación política. Campinas: Autores asociados, 2018.
- LUCKESI, Cipriano Carlos. Evaluación del Aprendizaje Escolar: estudios y propuestas. São Paulo: Cortez, 2011.
- HOFFMANN, Jussara. Evaluación mediadora: una práctica en construcción desde el preescolar hasta la universidad. Porto Alegre: Mediación, 2013.
- HOFFMANN, Jussara. Evaluar para Promocionar: las flechas en el camino. Porto Alegre: Mediación, 2001.